En el contexto actual de transformación del sector agroalimentario gallego, la innovación, la sostenibilidad y la eficiencia operativa se han consolidado como factores esenciales para mantener la competitividad y el liderazgo de las empresas. Tal y como se destaca en el foro organizado por La Voz de Galicia y BBVA, la modernización de los procesos productivos constituye una de las principales vías para afrontar los retos derivados de la evolución de los mercados, las exigencias medioambientales y la necesidad de garantizar la rentabilidad de las explotaciones y de la industria.
En este escenario, CELEGA desempeña un papel relevante como ejemplo de adaptación tecnológica y compromiso con la sostenibilidad. Durante el encuentro, nuestro director de planta, Carlos Momán, puso en valor las actuaciones desarrolladas por la compañía para reducir los consumos energéticos y optimizar la eficiencia de los procesos productivos. Entre estas iniciativas destaca la implantación de una planta de biogás alimentada por los residuos sólidos generados tras la depuración del agua, una solución que favorece el aprovechamiento de recursos y contribuye a avanzar hacia un modelo de economía circular.
La experiencia de CELEGA refleja de manera práctica los objetivos prioritarios para el futuro del sector agroalimentario gallego: la incorporación de tecnología, la mejora de la eficiencia, la sostenibilidad ambiental y la capacidad de innovación como herramientas para reforzar la competitividad. De este modo, la empresa se posiciona como un referente en la aplicación de soluciones industriales avanzadas que permiten responder a los desafíos actuales y futuros de la actividad agroalimentaria.
Desde la COOPERATIVA LEMOS, su director José Manuel Rodríguez echó la vista atrás para recordar los inicios del proyecto en el año 1978, con medio centenar de ganaderos de la zona. En la actualidad, «estamos en la fase de la modernización, ofreciendo un servicio integral, pero sabemos que tenemos que seguir mejorando para ser competitivos en Europa».
En conclusión, el papel de CELEGA trasciende su actividad productiva para convertirse en un ejemplo de cómo la inversión en innovación y en procesos sostenibles puede contribuir al fortalecimiento del conjunto del sector, favoreciendo un crecimiento más eficiente, responsable y preparado para afrontar los retos de un entorno cada vez más competitivo.